Como cada domingo, Mariña se despierta con el día, va para la cama de su padre y le hace la misma pregunta: por que mamá no está con nosotros ahora? Él le responde, como siempre, que un día enfermó, fue al hospital y como no se pudo curar nunca más volvió.
Mas esta vez la niña añade otra pregunta: por qué todos tienen madre y ella no. Como respuesta, el padre la lleva a conocer las familias que habitan su edificio. Así conoce: la de dos amigos de su colegio que viven con los padres; la de un matrimonio que adoptó una niña china; la formada por cinco hermanos de Marruecos que viven con la abuela y los padres; la de una mujer con dos gemelos de tres meses fecundados gracias a los avances de la biogenética; la de un hombre que vive con su madre muy mayor que cuando la ve cree que Mariña es su neta; la de dos chavales jóvenes que incluso piensan en adoptar hijos; otra formada por dos mujeres y tres hijos; la de una madre separada y su hija, que los invita a almorzar en compañía del novio de la mujer y su ex marido; y, finalmente, en el parque encuentran a un ciego viudo que sólo superó la depresión cuando le trajeron un perro, que fue capaz de devolverle la sonrisa. Supo así Marina que hay un montón de familias.











